Habia pasado un mes desde que Kike consiguió un nuevo trabajo. El último año y medio estuvo deambulando de un lado a otro intentando conseguir un nuevo empleo. Al principio lo intentó en su área, ya que con sus conocimientos y suficiente experiencia pensaba que no le supondría mucho problema pese a la crisis que se cernía sobre todos los hogares. Él estaba bien formado, licenciado en la materia y con experiencia laboral de cinco años, con su dominio de un idioma y una suficiente apariencia física le colocaría sino en un lugar mejor, al menos en uno equivalente.
Pero las deudas hipotecarias, préstamos y demás excesos otrora cometidos por las aparentes bonanzas económicas acuciaban la economía de la casa. La llegada del pequeño Kike no ayudaba mucho, más bien tenía la sensación de que apretaba más.
Una boda, un piso, dos coches y un precioso niño en el periodo de tres años no dejaba mucho margen donde poder respirar.
Pronto bajó sus perspectivas, pronto tuvo que empezar a buscar en terrenos insospechados donde poder hacer frente a las deudas, puesto que el sueldo de ella no daba para tanto. Además tampoco prometía mucho, ya existían amenazas de recortes, despidos y reajustes en la plantilla. Que le tocase a ella era cuestión de tiempo, no podía esperar más.
Ahora podía respirar un poco, después de un pequeño curso consiguió entrar en una empresa de seguridad privada. Y allí estaba, en un polígono industrial de extrarradio, en una pequeña nave de una conocida marca de embutidos haciendo el turno de noches. Nada más encontraba, ahora con más calma volvía a urgar en su campo, pero la suerte se seguía resistiendo y los contactos y conocidos cada vez eran menos, todos pensaban que habia caido en olvido, desgracia y simplemente no apostaban por él.
El coche: a la venta, con otro más pequeño se podría apañar ella para poder moverse con el niño. Él hacia tiempo que iba y venia en transporte público.
El piso: ¡Ya quisiera poder venderlo y tener algo de liquidez y solventar el problema mas agobiante! pero eso era imposible de la noche a la mañana. Siempre podrían volver a casa de sus suegros, los cuales se habían ofrecido varias veces, pero ellos se resistían aunque en su fuero interno no lo descartaban.
Ayer por la mañana Silvia le despertó sobre las once, habia regresado muy pronto a casa. La habían despedido.
Jose María era asesor financiero. Trabajaba como ejecutivo en un banco de prestigio, posiblemente el más solvente del mercado nacional y uno de renombre fuera de nuestras fronteras. También trabajaba para un individuo que atesoraba una gran fortuna. Se dedicaba a "hacer trabajar" esa fortuna, moviendo acciones, comprando, invirtiendo. De aquello sacaba quizá más partido que de su puesto en el banco, donde gozaba de fama de ser un terrible "tiburón", el hombre a seguir, el ojito derecho del jefe, el más avispado y sagaz del buffete de asesores financieros. Su nombre se oía cada vez con más fuerza en los tabloides de economía y su imagen cada vez era más asociada con el nombre del Banco. Esto hacia que se reafirmase en el puesto, ganando la confianza de los cada vez menos jefes que le quedaban por encima de él y de igual modo, el terror por todos los que por debajo quedaban.
Un trepa, decían. Mezquino, cruel, ambicioso hasta la avaricia y despiadado. Casi le gustaba saber de estos apelativos. Flotaba en su éxito, se regocijaba en su poder.
Vivía en una pequeña mansión de las afueras, en un tranquilo y despejado complejo exclusivo con todas las comodidades y lujos imaginables. Se lo había ganado, se lo merecía.
Siempre hay vencedores y vencidos. Las oportunidades y las ocasiones se atrapan al vuelo. Nadie regala nada. Aproveché mi oportunidad, las que me brindaron los demás, que no supieron o no quisieron verlas. Yo estaba ahí, atento, solo eso. Se justificaba.
Kike, no pudo dormir esa mañana. Silvia estaba preocupadísima por la situación en la que se veían envueltos. Si su sueldo era escaso, el que había encontrado Kike tras mucho tiempo de busqueda y a pesar de su preparación era ridículo, no llegaba a los 900 euros. Eso pasando noches sin dormir y sin opción a horas extras. Ahora ella. ¿Cuánto tiempo más aguantarían? Estaba decidida a volver a casa de sus padres con el niño. Él se negaba. Discutieron.
Jose María había alcanzado un nuevo éxito en la reunión de hoy. En el se aprobaban varias medidas que conseguían sacar nuevos dividendos donde ya parece que poco más se podía obtener. Al de hoy habia que sumar su encabezamiento al frente de las mas de 300.000 ejecuciones hipotecarias que se habian gestionado en lo tres ultimos años. El aumento del desempleo ha sido uno de los motivos por los que los embargos se habian triplicado en este último año, pero eso no le importaba lo más mínimo, eso le hacia crecer dentro de la empresa.
En la reunión de hoy se aprobaba el proyecto de una hipoteca cuya única garantía es la propia vivienda. Además plantea dar facilidades al pago de la hipoteca. La forma de abonar las mensualidades variaría. Las familias que sufran el impacto de la crisis en primera persona podrán acogerse a una nueva forma de pagar la hipoteca. Los clientes que viesen reducidos sus ingresos en más de 25% podrían beneficiarse de esta medida a partir de una fecha a convenir por la entidad.
Se podrá solicitar un plazo de tres años para solventar su deuda, en este periodo no pagarían el capital principal, sino que solo abonarían los intereses. El dinero no pagado se acumularía en la deuda pendiente y se pagará en los últimos tres años siguientes al último de la hipoteca. Quizá muchos piensen y le critiquen que pagarían casi dos veces los intereses por el dinero prestado, pero a eso ya estaba acostumbrado. Además había que aprovechar precisamente la debilidad de la economía parece hacerse fuertes.
Un tiburón.
Al dia siguiente Jose María salía con su bicicleta a dar una vuelta. Por la tarde acudiría al despacho a comprobar los activos de su cliente particular. Era una mañana perfecta en su mundo perfecto.
Kike, volvía a casa después de una noche interminable. El dia anterior no acabó bien del todo. Silvia se marchó con el niño poco antes de que él se marchase a trabajar. Dijo que la situación era insostenible, no podían hacer frente a los pagos durante más tiempo. Dejaba el coche aparcado por si lo necesitaba, ya que con la ayuda de su madre ya no le haria falta. Se iba a casa de sus padres y hablarían al dia siguiente.
Al poco, Kike cogió el coche, después de tanto tiempo y se marchó a trabajar, pensando que le haría falta a la mañana siguiente, de saliente de turno, para pasar por casa de sus suegros y convencer a Silvia de que eso no era solución, que poco a poco saldrían del bache, cargar de nuevo las maletas y volver a casa.
Durante la noche le fué imposible centrarse en nada. Estaba nervioso, preocupado como pocas veces.
Al dia siguiente salió hacia el domicilio de sus suegros, tal y como pensó. Iba distraido, pensando como afrontar la escena, como soportar como le miraban sus suegros y como Silvia había dejado de mirarle. De repente un golpe fuerte y seco lo detuvo casi de pronto. No se percató de que se saltaba un ceda el paso y de que un ciclista se le echaba encima. El golpe fué brutal, incapaz de reaccionar a tiempo. No lo vió, no se dió cuenta, el cansancio, el sueño, las preocupaciones...
Paró, bajó y corrió hacia el ciclista. Tenía una pierna rota, totalmente reventada a la altura de la rodilla y el gemelo. El lado izquierdo destrozado y lo peor es que sangraba abundantemente por la cabeza y el oído.
Era evidente que estaba sino muerto muy mal herido.
Miró alrededor. Nadie. Por los alrededores de aquella urbanización tan lujosa que un dia pretendió y que hoy le constaba que pertenecía a una gente muy concreta, siempre estaba muy tranquilo, sin apenas tráfico, ni paseantes, ni nada.
No había nada, ni nadie.
Pensó en el pequeño Kike. En Silvia. En una situación insostenible y preocupante. Pensó en todo menos en su conciencia. ahora eso no importaba, vería más adelante que hacer con ella. Marchándose tenía una oportunidad de salir adelante si no le pillaban, aun olvidando lo más importante del ser humano. Quedándose perdía todo, salvo la humanidad.
Ya vería como solucionaba lo del coche, ya que no podría llevarlo a taller alguno. Quizá no me pillen, tengo que estar con mi familia, tengo que intentarlo- se repetía.
Se levantó viendo como Jose María perdía la vida delante suyo sin que hiciese nada por evitarlo.
Miró una vez más a su alrededor. Silencio. Solo aquel solitario "Ceda el Paso" y una carretera estrecha y solitaria. Nadie. Arrancó y salió a toda prisa de aquel lugar.







16 comentarios:
uffff Mildo, siempre consigues ponerme los pelos de punta...escalofriante!
Besos
Espectacular!!!!
muy bueno....Gracias !!!
uff
Malo.
Qué quieres que te diga?
No puedo ni mediar palabra....estoy fría....
Me ha recordado a Abel Sánchez... nada tiene que ver la historia, sí el trasfondo del diablo que todos llevamos dentro.
Gracias a vosotros. Pretendo remover la conciencia, no dar todo por bueno ni por malo. Llevar situaciones extremas a un giro inesperado. Nada es absoluto.
¿O sí?
Peregrino, perdona mis torpes conocimientos de economía ;)
Da muncho que pensar....
Toda la razon Mildo, das que pensar....
Por otra parte te digo que siento no aparecer mucho por aki tio, pero to no se puede llevar jijiji.
Mildo, muy bueno
Tus entradas siempre cuentan algo nuevo, lejos de las tediosas cronicas de carreras y planes de entrenamiento.
Me gustaria que esto fuera solo una historia de ficción, pero es demasiado real para ser solo un cuento.
Espero que no este basado, en ningún ser cercano.
Desgraciadamene cada vez vemos a mas gente reflejada en Kike.
Salud y suerte para tod@s
Mildo, nos dejas de piedra...
Mildo, como dicen los compañeros, da que pensar y esta historia nos puede pasar, tal y como vamos.
Un saludo
Rafa, eso quiero.
Lay, gracias. No te apures, son rachas.
Pietro, lo primero: No, es totalmente ficticio, aunque suene tan real. y lo segundo: Gracias, es lo que pretendo, huir de los entrenamientos y de las crónicas, aunque muchas veces no quede más remedio.
Fer, gracias. Seguro que oiste cosas peores.
Ángel, ¿Y tú que harías? ¿Con quien estás? ¿Justifica su muerte el ser un ser tan ambicioso y sin ningún tipo de ética moral? ¿O por el contrario justifica la huida y la omisión de socorro una situación tan angustiosa?
Una historia real como la vida misma, que invita a meditar sobre el ser humano y su comportamiento, desgraciadamente en muchos casos “menos animal que el de los animales”.
Mildo, tienes vena literaria, para hacer más cosas. Espero que te animes algún día a dar el salto.
Conozco una historia similar Tan sólo que la víctima de la carretera era Kike. La tal Silvia estaba de cinco meses embarazada. Comenzó un tratamiento por depresión al no ser capaz de sobreponerse a tanto desastre, el niño atendido por la familia. Lo ha perdido todo..coche, casa...sigue sin trabajo.
Enhorabuena, Mildo, te vas superando pero la próxima una de risas. Vale???
Muy buen relato. Los protagonistas arrastrados por las circuntancias, no son ni la mitad de libres que se creen. Ni la mitad ni de buenos ni de malos.
Me gusta.
Muy bien contado.
Pero creo que me voy a escuchar un monólogo cómico antes de dormir. Pa compensar ;)
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