lunes 16 de noviembre de 2009

Intermedio


Ahora anuncio otro descanso. Esta vez no es físico, en ese aspecto no tengo queja alguna, cada vez me encuentro mejor y con más ganas. Los objetivos van tomando forma en mi mente y eso me empuja a entrenar duro y constante. Como debe ser. Como esperaba que fuese.

Pero llegan otros aspectos, otros quehaceres que te dividen el tiempo, de por sí siempre escaso. No puedo más, no son los viajes, ni un horario indefinido, ni los entrenamientos, ni nada por el estilo: Es todo a la vez.

No tengo tiempo, no como antes, creo que los fieles a este blog lo habréis notado, tanto en el mio propio y en la calidad de sus entradas, como las visitas a los vuestros. No doy más de mí. Cuando tengo algo que contar, no puedo hacerlo. Cuando no tengo nada que contar estoy frente al ordenador pensando que era aquello que os quería decir y que no me acuerdo. Y si me acuerdo pienso que ya no tiene importancia.


Dejo este barco, pero no definitivamente, solo un tiempo. Estoy convencido que nada es para siempre y ahora, que los diferentes compromisos me impiden escribir tanto como me gustaría, es momento de dejar temporalmente el blog. No pongo ninguna fecha, el tiempo lo dirá. Las ganas siguen intactas y tal decisión me cuesta tomarla porque sé que en el camino os quedaréis muchos, gente que no volverá. Perdida de clientes por cambio de negocio, de dirección o de razón social.


Cuando la temporada esté a punto de comenzar espero volver por estos lares, por este mi rincón, vuestro rincón también, donde he dejado plasmado, estos casi dos años, parte de mi vida, tanto en imagenes como de forma escrita, intentando hacer llegar todo aquello que he sentido, sin saber si conseguía transmitir mis sensaciones y ni siquiera si alguien las leería.
Hoy sois muchos seguidores, anónimos y declarados y a todos os quiero dar las gracias. Gracias por venir, por leerme, por dejar vuestros comentarios, vuestro apoyo y amistad. Por aconsejarme, por hacerme ver que puedo hacerlo, por estar ahí. Me cuesta decir hasta luego, porque estoy convencido que según le dé al intro para publicar la entrada me estaré arrepintiendo de haberlo hecho. Pero ya está decidido.


Volveré, no sé cuando, pero volveré. A contar cosas sobre el triatlón, sobre los entrenamientos, sobre las cosillas que se me ocurren mientras entreno. A hablaros de algún viaje. A saber de vosotros y de vuestras cosas.
Un abrazo a todos.

Enseguida volvemos, no cambien de canal.


martes 10 de noviembre de 2009

Semana otoñal

No me gusta mucho contar nada sobre los entrenamientos que hago. Bastante coñazo supone relataros con detalle cada minuto de sufrimiento cuando llegan las competiciones. Y no todas, porque estuve en la carrera del CSIC, en Correbecerril y en la del BBVA y no he dicho nada.
Bueno, ahora os diré que en Correbecerril disfruté bastante y me salió bien de ritmos, en CSIC todo lo contrario y en la del BBVA estuve haciendo de liebre de Pilar con buen resultado, consiguió su mejor marca.

Los entrenamientos van empezando a salir sin tanta desgana, es como ir cogiendoles el hábito, que ya va siendo hora. Este año me he hecho un poco más el remolón.
Corriendo debería tener un poco de cuidado, no sea que de aquí a Marzo esté saturado o pasado de vueltas. En bicicleta voy encontrando timidamente la pedalada, aunque ahora llegue el frio y el viento. Y la lluvia, que aun no ha empezado. Pero van cayendo salidas cada vez más largas y las empiezo a coger el gusto, cosa que hasta hace bien poco no tenía.


¡Como ha soplado estos dias!

Y la natación, pues eso, yo lo considero deporte de invierno. Me encanta saber que fuera en breve rondarán los 4 grados y yo nadando calentito en la pileta, con lo cual los entrenamientos comienzan a ir formando parte de la rutina semanal.

Este fin de semana ha sido largo, llevo desde el viernes sin trabajar y no vuelvo hasta mañana. En todos salí a entrenar e incluso me he permitido doblar algún dia. Estoy satisfecho y me gusta esa sensación, la de disfrutar entrenando, creo que es un buen síntoma. Pero hoy voy a descansar, para asimilar lo realizado.
De hecho, termino estas líneas que dejan constancia de mi buen estado endorfínico, apuro el cafelito que humeante me invita a otro más ( Y es que no solo el Chulo es adicto al café) y cojo los aperos de limpieza, que la casa también necesita hacer series.
En fin...

miércoles 4 de noviembre de 2009

Con la cabeza bien alta

Hace muy poco, en los mentideros de la corte triatlética, cada cual exponía para escarnio público anécdotas y andanzas que cada caballero andante ha corrido a su suerte por los amplios caminos y carreteras de este gran feudo.

Si una historia era increíble, la siguiente la superaba. Así hasta el extremo más inverosímil, como aquel que cabalgó a lomos de su caballo de carbono (antes se decía de acero) durante no sé cuantos kilómetros pedaleando solo con el izquierdo, pues la biela derecha se le había partido.
El pueblo reia las patrañas, jaleaba al siguiente para que contase cualquier otra aventura digna de ser presentada en publico. Hubo quien pedaleo largo y tendido con el culo al aire, después de una manifiesta caida y con sus posaderas amoratadas y fresquitas llegó a buen puerto.



Yo también tenía la mia, pero si algo saqué en claro es que jamás las expondría para regocijo de cualquiera. Por eso la contaré aquí, ya que estamos en confianza. No es nada de lo que sentirse pleno, pero desde aquel dia aprendí a cabalgar con estilo, con la cabeza bien alta, orgulloso estandarte.

Procedo:
Hace muchos, muchos años, en una carretera muy lejana...


Atropelle una vaca.
Iba yo muy centrado en mis cosas, con la cabeza gacha y una vaca estaba en el arcén como si tal cosa.
¡Que ostia me di!
¡Y que susto! Sobre todo cuando me di cuenta contra lo que había chocado.
La vaca dió dos pasitos corriendo y se movió un poco, como si la hubiesen dado una palmada en el lomo, vaya. Me miró y siguió pastando al borde de la calzada como si tal cosa.
Dolorido me levanté, comprobé mis rasguños y el trompazo. Todo estaba en sus sitio, menos mi orgullo. La bici no sufrió ninguna crisis nerviosa.
Continué después de asegurarme que ningún paisano se estaba descojonando a mi costa.


Así me marche, sin más pensando en lo cerca que pude observar la marca de fuego de la ganadería en cuestión. ¿Os haceis una idea?
Nunca hablé de ello con la bicicleta. Es algo que ocurrió y ya está. Pero con el tiempo ese hecho deterioró nuestra relación hasta que acabó por romperse.
Con los años conocí a otra y luego a vosotros. Ahora lo cuento como terapia de grupo.

jueves 29 de octubre de 2009

Exposición de motivos

Toca entrenar.
Hay que volver. Quiero hacerlo.
Ya empiezo a pensar en la nueva temporada, ya la puedo acariciar con los dedos. Ya la vislumbro en la mente. Ya salgo pensando en ello cada vez que me cambio y salgo por la puerta decasa a devorar kilómetros.
Además, lo necesito.

Mientras tanto, me he ausentado de aquí, también de vuestros blogs. Perdón, retomaré las buenas costumbres en cuanto disponga de cinco minutos más al dia, sé que me disculparéis y no me condenaréis al olvido. Lisbeth Salander os ha robado vuestro tiempo, veré si consigo que os devuelva lo que es vuestro, aunque me queda acabar el segundo volumen y empezar el tercero.

En estos dias, ha habido algún viaje. Forrado de ropa para nada, para cargar con peso extra.
Mucho trabajo y poco relax.
He intentado dar forma a una constancia de entrenamiento, una rutina, que será la que vaya presidiendo mi forma física por lo menos hasta Diciembre.
He doblado algún dia y me he sentido muy cansado.
Fuí a un concierto de Peter Murphy, uno de los pocos ídolos de juventud que mantengo aún. Hay un videoclip un poco más abajo, en la columna de la derecha, por si a alguno le pica la curiosidad.



Contaré más cosas, pero eso será cuando tenga esos cinco minutos y no me esté jugando el llegar tarde como lo estoy haciendo ahora.

martes 27 de octubre de 2009

Llegada a meta




Hasta siempre.

Hoy es martes y me tocaría colgar aquí algo que contar, pero no tengo ganas de más.
Lo siento.

martes 20 de octubre de 2009

40 años y una carrera

Empiezo por lo malo: La carrera. Salvo por el encuentro con algunos foristas de pro como Risco, Jaime Navarrete, Darth Froslisk y posteriormente Maese, lo demás ya no me gustó.
Una carrera que presume de homologación. Pues habrá que apuntarse e intentar homologar marca por si me doy el capricho de correr la San Silvestre Internacional, aunque viendo como las gastan los macroorganizadores, me lo voy a pensar.
Y sí, efectivamente tengo una carrera homologada, pero lo malo es que sobre una distancia de 10.420 metros que no sé para qué me sirve.

De derecha a izquierda: Jaime Navarrete, Heri, Risco, Rafa (Darth Froslisk) y yo

Embotellamientos, a mansalva, debido a la mala colocación de la gente en la salida. Peor aún, a la cantidad de caraduras que corren sin dorsal o con el mismo fotocopiado (en esto me encantan los triatlones, por mucho que nos estrese conseguir un preciado dorsal), peligro debido a las obras de la calle Serrano que hicieron a alguno torcer el tobillo...
Y sin valorar la bolsa del corredor y su lastimosa camiseta de lija, la escasez de sanitarios (esto en todas las carreras, luego quieren incrementar la participación femenina. ¡Señores, yo me saco el pajarito en cualquier esquina si es necesario, pero las féminas me temo que no y a falta de diez minutos para la salida la fila está llena de ellas!)
En fin, que menos ambientadores, camisetas malas y mas seriedad en la medición, sanitarios y servicios al corredor realemente útiles. Pero nada, no aprendemos, sobre todo porque seguimos sin quejarnos donde hay que hacerlo.

Mi carrera, mala. Debería estar descansando, mejor aún, empezando a meter algo de bicicleta y natación en serio, pero sigo perrete. Solo quiero correr y encima lo hago mal, porque el domingo lo hice mal. En el kilómetro cuatro me fuí de tiempo para lo que quería hacer y ya me dejé ir. Y aun así sufriendo.
Como la distancia es la que es y no cuadran los parciales, resumiré diciendo que corrí en 3´56, lo cual queda muy lejos del 3´48 que pretendía. Así que solo me queda una cosa: Aplicarme de una vez con mi deporte, que no es otro que el triatlon y dejarme de incursiones en un pasado reciente que era preocuparme de tal o cual marca en el diez mil.
Sea.

Por cierto hoy cumplo cuarenta años.
Porque yo lo valgo.

miércoles 14 de octubre de 2009

Barcelona

Viaje fugaz por Barcelona.
De nuevo hoteles y prisas. Poco que rascar en lo que se refiere a entrenamientos, pero he vuelto a disfrutar recordando sus lugares, los caminos, calles y recorridos que en su dia tenía establecidos para hacerlo.
Mentalmente volví a salir del centro de esa ciudad de la periferia que es Cornellà para recorrer la vereda del rio Llobregat, unas veces al fresco que producía su cauce, otras frito por los mosquitos, otras con la respiración apenas contenida por aromas nada agradables, así hasta llegar a El Prat donde cruzaba el rio por la C-31 o la c-32, no recuerdo y volvía por la otra orilla hacia Sant Boi para regresar al punto de origen.


A veces iba a la carretera de las Aigües, en la zona de montaña de la ciudad condal. Arrancaba en las inmediaciones del Tibidabo y corría atravesando la carretera que va hasta Vallvidrera, Sant Cugat o algo así creo recordar, que me corrijan los barceloneses. Daba la vuelta cuado me hartaba, nunca supe donde terminaba este recorrido. Las vistas de la ciudad eran espectaculares. Siempre me acordaba de la canción de Loquillo del Cadillac Solitario:

...Y ahora estoy aquí sentado

en un viejo Cadillac de segunda mano
junto al Mervellé, a mis pies mi ciudad
y hace un momento que me ha dejado,
aquí en la ladera del Tibidabo,
la última rubia que vino a probar
el asiento de atrás...

No, por supuesto no hubo rubias, pero zapatillas gasté unas pocas, algunas a lo mejor serían rubias, no sé.

A veces corría también por el monte que impide que Barcelona pueda crecer más: Collserola. concretamente desde su espalda. Salíamos desde el gimnasio al que acudía un amigo mio en Molins de Rei y nos perdiamos por el monte. ¡Que ritmos! ¿Que cuestas! ¡Que pasada!
En otras ocasiones, ya con más prisas y habiendo dejado la ciudad para vivir actualmente donde vivo, he vuelto a salir a correr por sus calles. Desde la Travessera de Les Corts, desde Numancia, desde el Port Olimpic, desde Diagonal... Siempre rumbo a Montjuïc. Sus temibles cuestas son compensadas con sus impresionantes vistas, ahora desde el angulo inverso al que observaba desde el Tibidabo, el repetidor de Collserola y desde Les Aigües.


He corrido por Barcelona entera de la mano de su maratón. Prueba que aconsejo a todo aquel que esté interesado en hacer esta distancia en la península ibérica, por el recorrido, por la organización, por las vistas.
He corrido, por la costa de Sitges en la media maratón que celebran en Enero, en Vilanova, en Mataró, en Malgrat de Mar...
Este año volví a sufrir por su tierra de la mano del Half Challenge de Calella, por lo que también nadé y pedaleé.
Y correteé montañas, aunque fuesen pequeñitas como la de Montserrat.

Una parte de mi habita allí. Siempre que vuelvo tengo la sensación de volver a mi segunda casa. Me gusta esta ciudad. Podría seguir hablando de sus calles, de su gente, de sus costumbres, pero no serían mas que impresiones particulares que nada aportarían sobre su verdadera identidad, solo mi punto de vista.
Ahora bien, por si alguien tiene alguna duda:

Respecte a les relacions de madrilenys i catalans, estic segur que tenim més coses en comú de les que ens diferencien.

Esta claro, ¿No? Pues eso.